Portomarín - Embalse de Belesar

Portomarín

El pueblo que renació de las aguas del Miño, corazón del Camino Francés en la provincia de Lugo

En el suroeste de la provincia de Lugo, allí donde el río Miño se remansa en las aguas del embalse de Belesar, se alza Portomarín: una villa que desafía la lógica del tiempo, pues su casco urbano actual —trasladado piedra a piedra en la década de 1960 tras la construcción de la presa— conserva intacto el espíritu medieval de un enclave que ya era parada obligada de peregrinos hace casi mil años. Hoy, Portomarín combina patrimonio monumental, naturaleza fluvial, gastronomía de raíces gallegas y el ambiente vivo del Camino de Santiago, convirtiéndose en uno de los destinos más singulares del interior de Galicia.

🏛️ 1. Un lugar con alma: historia y patrimonio

La historia de Portomarín se remonta a época romana, cuando un primer puente permitía cruzar el Miño en un punto estratégico de las comunicaciones del noroeste peninsular. La documentación municipal sitúa ya en el año 792 una villa conocida como Portumarini, y el propio Códice Calixtino —la gran guía medieval de peregrinos jacobeos— la menciona bajo el nombre de Pons Minea, subrayando la importancia que el puente y el hospital de la localidad tuvieron para quienes se dirigían a Santiago de Compostela.

El episodio más singular de su historia reciente llegó en la década de 1960, cuando la construcción del embalse de Belesar, destinado a regular el curso del Miño y a convertirse en uno de los mayores saltos hidroeléctricos de Europa en su momento, obligó a trasladar a toda la población a su ubicación actual, en el Monte do Cristo. Ante el riesgo de perder un patrimonio monumental de primer orden, las autoridades de la época impulsaron una operación sin precedentes: el desmontaje piedra a piedra de los edificios más valiosos, la numeración de cada sillar y su reconstrucción exacta en el nuevo emplazamiento.

La iglesia de San Nicolás, símbolo de la villa

El caso más emblemático de este traslado es la iglesia de San Nicolás, también conocida como iglesia de San Juan de Portomarín. Construida a finales del siglo XII por la Orden Militar de San Juan de Jerusalén, responde al modelo de iglesia-fortaleza: sus muros almenados, su recio ábside semicircular y sus tres portadas —con arquivoltas y capiteles vinculados al taller del Maestro Mateo— la convierten en uno de los mejores ejemplos del románico gallego, declarada Monumento Histórico-Artístico desde 1931. Situada en la Plaza Condes de Fenosa, en pleno centro del pueblo y frente a la Casa do Concello, todavía pueden apreciarse en sus sillares los números que permitieron reconstruirla exactamente igual a como fue concebida ochocientos años antes.

Portomarín - Iglesia de San Nicolás
Iglesia de San Nicolás

Junto a la gran iglesia-fortaleza, otros elementos del antiguo Portomarín fueron rescatados y reubicados en la villa nueva, diseñada como una auténtica «villa jardín» por el arquitecto Antonio Pons Sorolla: capillas, pazos y edificios civiles que, dispuestos en torno a soportales y calles porticadas, otorgan al conjunto urbano una coherencia estética poco frecuente en un núcleo de nueva planta. Pasear hoy por sus calles es recorrer, al mismo tiempo, la Edad Media y la memoria del siglo XX.

«Cada piedra fue numerada para que el pueblo pudiera volver a levantarse, casi igual, sobre otra colina y otro tiempo»

El viejo Portomarín, bajo las aguas

Uno de los grandes atractivos culturales de la zona es precisamente lo que no se ve habitualmente: los restos del antiguo Portomarín permanecen sumergidos bajo el embalse de Belesar. En años de sequía severa o durante las labores periódicas de vaciado del pantano, el descenso del nivel del agua deja al descubierto los cimientos de las antiguas viviendas, tramos de calles empedradas e incluso el trazado del viejo puente medieval, ofreciendo una experiencia sobrecogedora tanto a los visitantes como a los descendientes de quienes allí vivieron.

🍽️ 2. Gastronomía: sabores del Miño y la Ribeira Sacra

La oferta gastronómica de Portomarín refleja la doble condición de la comarca: tierra de interior ganadera y ribera fluvial próxima a la Ribeira Sacra, una de las zonas vinícolas más singulares de España por sus viñedos en bancales sobre los cañones del Sil y el Miño. Los establecimientos hosteleros del pueblo, concentrados sobre todo en torno a la Rúa Xeneral Franco y la plaza principal, combinan la cocina tradicional gallega con la actualización propia de un destino que recibe cada año a decenas de miles de peregrinos y visitantes.

Platos y productos imprescindibles

  • Pulpo á feira: el plato gallego por excelencia, presente en la práctica totalidad de los menús del peregrino.
  • Empanada gallega, tradicionalmente de zamburiñas, bacalao o carne, elaborada con masa de maíz o trigo.
  • Caldo gallego y cocido, especialmente reconfortantes en las jornadas más frías del Camino de Santiago.
  • Carne y queso de vaca cachena y rubia gallega, criadas en los pastos de la comarca.
  • Tarta de Santiago, el postre por antonomasia, decorado con la cruz de la Orden de Santiago.
  • Vinos de la Ribeira Sacra (D.O. Ribeira Sacra), elaborados con las variedades mencía, godello y treixadura, cultivados en los espectaculares viñedos en terrazas de los cañones del Sil.

Los meses de verano y el otoño —coincidiendo con la vendimia— son especialmente propicios para combinar la visita a Portomarín con catas de vino en las bodegas de la Ribeira Sacra, muchas de las cuales organizan visitas guiadas a sus viñedos en pendiente, considerados un paisaje de valor patrimonial único en Europa.

🥾 3. Ocio, naturaleza y actividades al aire libre

El embalse de Belesar: deporte y paisaje

El gran atractivo natural de Portomarín es, sin duda, el embalse de Belesar. Sus aguas remansadas, rodeadas de colinas boscosas, permiten practicar piragüismo, paddle surf, pesca deportiva y paseos en embarcación. En temporada estival, la zona habilitada junto al puente se convierte en un pequeño espacio de baño y recreo muy frecuentado por familias y visitantes, con vistas privilegiadas sobre el puente moderno y la villa.

El Camino de Santiago Francés

Portomarín es, para muchos peregrinos, la puerta de entrada a la recta final del Camino Francés: se encuentra a poco más de 90 kilómetros de Santiago de Compostela, la distancia mínima exigida para obtener la Compostela a pie, lo que convierte al pueblo en uno de los puntos de partida más populares de toda la Ruta Jacobea. El ambiente en sus calles, especialmente al atardecer, con peregrinos de todas las nacionalidades compartiendo mesa y experiencias, forma parte esencial del atractivo turístico de la localidad.

Naturaleza y senderismo

  • Rutas de senderismo señalizadas por las riberas del Miño, con miradores sobre el embalse y los montes circundantes.
  • Excursiones en barco por el embalse de Belesar hasta los cañones de la Ribeira Sacra.
  • Observación de fauna fluvial y aves en los tramos menos frecuentados del pantano.
  • Rutas cicloturistas que combinan tramos del Camino de Santiago con carreteras secundarias de la comarca.

Fiestas y vida local

El calendario festivo de Portomarín gira, entre otras citas, en torno a las fiestas patronales de la Virgen de las Nieves y del Carmen, celebradas en agosto, con verbenas, música tradicional gallega, procesiones fluviales y actividades familiares que llenan de vida las calles porticadas del pueblo. Estas fechas son una excelente oportunidad para conocer las tradiciones locales en su expresión más auténtica.

🚗 4. Cómo llegar a Portomarín

Portomarín se encuentra en el suroeste de la provincia de Lugo, dentro de la comarca de A Ulloa, junto al embalse de Belesar y en pleno trazado del Camino de Santiago Francés. Su posición, relativamente equidistante entre Lugo y Santiago de Compostela, la convierte en un destino accesible tanto para quien viaja en coche como para quien llega en transporte público.

En coche

La forma más cómoda de llegar es por carretera. Portomarín está conectado a través de la N-540, que une Lugo con Ourense, y se encuentra próximo a la autovía A-54 (Santiago–Lugo), lo que facilita el acceso desde cualquier punto de Galicia.

OrigenDistancia y tiempo aproximado
Desde Lugo~40 km por la N-540, unos 40-45 minutos en coche
Desde Santiago de Compostela~90 km combinando la A-54 y carreteras autonómicas, alrededor de 1 h 15 min
Desde Ourense~75 km por la N-540, cerca de 1 hora de trayecto
Desde A Coruña~150 km, unas 2 horas por autovía y carretera nacional

En autobús

Portomarín dispone de conexiones regulares en autobús con Lugo, principal referencia de transporte público de la comarca, así como con otras localidades cercanas. Desde la estación de autobuses de Lugo, la línea que discurre por la N-540 realiza parada en el pueblo, siendo una opción práctica para quienes no viajan en vehículo propio. También existen conexiones, con trasbordo, desde Santiago de Compostela y Ourense.

En tren

La estación de ferrocarril más próxima es la de Lugo, con conexiones de media distancia a A Coruña, Santiago de Compostela y Ourense. Desde Lugo es necesario completar el trayecto en autobús o taxi hasta Portomarín, ya que la localidad no cuenta con servicio ferroviario propio.

En avión

El aeropuerto más cercano es el de Santiago-Rosalía de Castro (Lavacolla), situado a algo menos de 100 kilómetros, con vuelos nacionales e internacionales. También resulta una alternativa viable el aeropuerto de A Coruña-Alvedro, especialmente para quienes combinan la visita con otros puntos de Galicia. Desde ambos aeropuertos es recomendable alquilar un vehículo o utilizar los servicios de traslado organizados para peregrinos y visitantes.

A pie o en bicicleta: llegar caminando por el Camino de Santiago

Para buena parte de sus visitantes, la manera más genuina de llegar a Portomarín es, precisamente, caminando. La etapa que une Sarria con Portomarín, de unos 22 kilómetros, es una de las más transitadas de todo el Camino Francés, al ser Sarria el punto de partida habitual de quienes buscan completar los 100 kilómetros mínimos exigidos para obtener la Compostela. La entrada al pueblo, cruzando el puente sobre el embalse de Belesar y ascendiendo la escalinata hacia la iglesia de San Nicolás, es uno de los momentos más recordados de toda la ruta jacobea.

«Portomarín: donde la historia se reconstruye piedra a piedra y el Camino de Santiago encuentra uno de sus rincones más emocionantes»

En definitiva, Portomarín reúne en un espacio reducido buena parte de lo que hace de Galicia un destino singular: patrimonio románico trasladado con precisión casi arqueológica, un paisaje fluvial de gran belleza, una gastronomía arraigada en el territorio y el ambiente vivo de una de las rutas de peregrinación más importantes del mundo. Una escala imprescindible para quien recorra la provincia de Lugo o el tramo final del Camino Francés hacia Santiago de Compostela.

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